DIARIO DE LEÓN. Ana Gaitero
Estoy hecha un lío. Resulta que la Llionpedia que se anuncia como la gran obra de la Concejalía de Cultura Tradicional y Nuevas Tecnologías y se hace famosa por poner a la misma altura las teorías negacionistas sobre el genocidio nazi con las dimensiones reales del Holocausto. Pero nada sabemos de lo que ha aportado la magna obra a la fusión entre cultura leonesa y era digital.
Me meto en la enciclopedia de la cosa y compruebo que ahora Adolf Hitler está «esborriáu» (revisión de contenidos, según el traductor).
Me pasmo con la extensa entrada dedicada a Abel Pardo, en su faceta de escritor y divulgador, con foto incluida. Sólo Menéndez Pidal tiene parangón con la talla del concejal, edil es al fin y al cabo, en la enciclopedia virtual. Ni Cayetano Bardón, ni Eva González se pueden comparar con el promotor de la Llionpedia. Y menos aún Unamuno, que apenas tiene dedicadas unas líneas. Será por españolista o porque vivió en Soria. Véte tu a saber... Es una enciclupedia libre, cada quien mira por lo suyo y ninguno por lo de todos. Se ve que el saber leonés es cosa de cada quien y algunos de estos cadaquien se sienten en propiedad de la cultura leonesa y la utilizan a su antojo.
Pero en el lío de la Llionpedia no hay político que mueva ficha, con excepción de Melchor Moreno. El concejal se llama a andanas y dice que todo es un lío de la prensa y de sus enemigos políticos. Y además tiene quien le apoye, por delante y por detrás. Sus compañeros en el Ayuntamiento de León, Javier Chamorro y Gema Cabezas, han encargado una investigación a un amigo y el alcalde, Francisco Fernández, espera a ver qué pasa. Le da lo mismo: sólo necesita un concejal para gobernar. Lo que no sabemos es quien más, aparte de Hitler, va a quedar «esborriáu» después de este nuevo capítulo de vergüenza para León.


Esbilla
del.icio.us
































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