Alguien debería asumir responsabilidades y responder ante el mayor despropósito de la historia reciente, y no tan reciente, de nuestra ciudad. Gijón corre el gravísimo riesgo de que se paralicen las obras de ampliación del puerto de El Musel y ya es casi segura la pérdida de los fondos procedentes de la Unión Europea, que iban a sufragar una parte esencial del sobrecoste de la mayor inversión en infraestructuras que han conocido Gijón y Asturias.
Esto sucede por razones que entran dentro del ámbito de la política en su versión más mezquina. Es un capítulo más de esa historia, conocida por todos en nuestra ciudad y en nuestra región, de las relaciones entre el PSOE e Izquierda Unida. Unas relaciones de amor y desamor, de encuentros y desencuentros, que nos hacen pagar, y muy caro, a todos los gijoneses y a todos los asturianos. Ese matrimonio de conveniencia, conveniencia para ellos y no para la comunidad a la que teóricamente sirven, entre esas dos fuerzas políticas, ha dejado tras de sí una secuela de desatinos que siempre han tenido como consecuencia perjuicios para el desarrollo de Asturias o de Gijón. Cuando la conveniencia les une, como ocurrió en el anterior mandato del Gobierno de Vicente Álvarez Areces, se toman decisiones absurdas, pero con graves y negativas repercusiones económicas. Se crean, por ejemplo, consejerías inútiles y fabricadas expresamente para ser ocupadas por los «compañeros» de la «izquierda plural», que ven, con viajes, metros cuadrados de moqueta y competencias vacías de contenido retribuido el apoyo a su «hermano mayor» socialista.
Esto es lo que sucede y ha venido ocurriendo durante muchos años en el Ayuntamiento de Gijón. Paz Felgueroso, ya hace cinco años, cuando en 2003 se quedó en minoría dentro de la Corporación, constituyó un matrimonio por interés con el siempre dispuesto a contraer nupcias, Jesús Montes Estrada, Churruca.
De la unión de ambos cónyuges, casados por conveniencia, no se han derivado más que consecuencias desfavorables para esta ciudad y quienes la habitamos. Concejalías, como la que ocupa Churruca, sin función relevante alguna, un auténtico cascarón vacío al servicio de quien no es precisamente un obseso por el trabajo, al que hubo que dotar de tres asesores personales para que pudiera ver mitigado el enorme esfuerzo intelectual y físico al que se encuentra sometido.
Esto, que ya de por sí es escandaloso, adquiere una enorme gravedad y se convierte en insostenible ante el conjunto de los gijoneses con la cuestión de las obras de El Musel y lo que ahora ocurre y va a ocurrir, tras la denuncia presentada por uno de los grupos políticos que, junto con Izquierda Unida y coaligada con ésta, gobierna en Gijón con Paz Felgueroso. Una denuncia que se realiza con una voluntad política y por una razón mezquina y espúrea: la FSA-PSOE no había permitido que IU entrara el pasado año, tras las elecciones autonómicas, a disfrutar las mieles y la moqueta de nuevo, en el Gobierno del Principado. Esta denuncia ante la Unión Europea es consecuencia de ello, es únicamente la venganza del diputado regional de IU, el gijonés García Valledor.
Paz Felgueroso, al igual que hizo el año pasado cuando, de un día para otro, se conoció que las obras de El Musel tenían, no se sabe todavía cómo, un aumento de costes de 250 millones de euros (más de 40.000 millones de pesetas), ha vuelto a hacerse la loca. Algo de esta gravedad, conocido oficialmente el 15 de julio, hace dos meses, y dado a conocer por los medios de comunicación a principios de agosto, lo obvia, no lo menciona nunca y dice ahora que se acaba de enterar. ¿Es creíble ese desconocimiento? Obviamente, no. Si lo fuera, Paz Felgueroso debería plantearse seriamente si está a la altura del cargo que ocupa, porque siempre dice que no se entera de nada y, por supuesto, abandonar ya su representación de los intereses de Gijón en el puerto de El Musel. Debe también excluir de sus inexistentes responsabilidades en el gobierno de la ciudad a los que actuaron contra los intereses generales de sus ciudadanos por injustificables razones. Si no lo hace, simplemente para asegurarse tener bien amarrada, con dinero público, la mayoría de votos que le permiten malgobernar esta ciudad, será cómplice de esos falsos progresistas que la apoyan y de su indigno proceder.
Una última cosa: Felipe González decía que de los hechos más graves que ocurrían en España se enteraba «por la prensa». Paz Felgueroso, por lo visto, ni la lee.


Esbilla
del.icio.us
































La Sra. Pardo pasó de defender la oficialidá del asturianu (que paez que ya escaeció) a defender el marafundiu de fondos que non por ser europeos son gratis, son perrres de los trabayadores de la Unión Européa y nun hai porqué marafundialos cola gayola que lo fai el Gobiernu del Principáu.
Ta claro que la Sra. Pardo ye conceyal en Xixón, pero tamién ye diputada por Asturies, esto último paez que lo tien un poco escaecío. ¿Qué tien que dicir agora de la "oficialidá ensín obligatoriedá que tanto defendía?, o yera promesa electoral pa engatusar?