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L'ASTURIES LLIBERAL
Bitácora del Círculu Lliberal d'Asturies

15/07/2008 GMT 2

La Universidad y el asturiano

circululliberal @ 10:29

Pablo Rodríguez Medina. LNE. ¿En qué se parece y en qué se diferencia un queso de Cabrales, de La Peral, un gamonéu rancio, podrido, pestilente y lleno de gusanos a la decisión tomada con treinta y cuatro votos a favor para no incluir el asturiano dentro del catálogo de lenguas modernas de la Universidad de Oviedo?
La decisión adoptada, propuesta por dos figuras dignas de capítulo aparte y respaldada por treinta y cuatro votos, ha de abrir un intenso, ameno y fructificador debate que nos lleve a considerar qué clase de Universidad queremos para Asturias y qué procedimientos se utilizan para vetar el estudio científico de una de las realidades tangibles, patrimoniales y comunes no sólo de Asturias, sino de la humanidad.
La propuesta, llevada a cabo en el mismo año que la UNESCO dedica a las lenguas maternas, y cuando se cumple el 400.º aniversario de la fundación de la Universidad por el inquisidor -algún resabio queda- suena a sucia provocación al pueblo asturiano y a tomadura de pelo. La Universidad, con decisiones como ésta, sigue de espaldas a la realidad a la que debiera servir -al pueblo asturiano, que con sus impuestos sufraga sus estudios. No nos extrañemos si dentro de poco veremos a los profesores de arte negar la inclusión del Prerrománico asturiano en el programa de estudios; veremos a biología ignorar la fauna y la flora de Asturias y hasta a geología y minas abominando del carbón.
Pertenezco a esa clase de privilegiados, ahora en extinción, que ha podido optar de manera voluntaria a las asignaturas de asturiano que hasta el momento se venían ofertando; asignaturas siempre voluntarias y que siempre contaban con un masivo respaldo entre el alumnado, no sólo asturiano sino de otras partes de la Península o de Europa, con los estudiantes «Erasmus». Digo, sin temor a equivocarme, que las listas de apuntados pasaban abundantemente de los sesenta alumnos inscritos que eso, para Filología, y hablando siempre de la competencia con lenguas como francés, inglés, alemán o italiano no se convierte ya en un éxito, sino en una manifestación.
Llama a reflexión que en la Universidad de Oviedo podamos optar entre esas lenguas -y el árabe, y el catalán, y el gallego, y el portugués, ¡y hasta el rumano!- y se nos castre la educación en nuestra propia lengua. Llama a reflexión que los estatutos de la propia Universidad contemplen el estudio del asturiano, y sea la única lengua de todo el catálogo que se saque fuera, la única lengua que ha sido vetada para ser usada de manera vehicular en la exposición de una tesis.
La sociedad debe saber que no opera en esta decisión ningún criterio científico, el asturiano es una lengua romance como el italiano, francés, catalán, provenzal, etcétera, a pesar de sus variantes dialectales. El señor Félix Fernández de Castro, autor de un libro sobre el español de América (por lo menos hay dos españoles, el de América y el peninsular, se sobreentiende, y el de América se distribuye en cinco grandes grupos o familias), sabe que las variedades de una lengua constituyen (sea la lengua el asturiano, el castellano o el mandarín) fuente natural de su riqueza y de su estado vital y que tan constructo artificial es el estándar asturiano, el castellano, el batua (o el del susodicho mandarín, si lo tuviere).
La sociedad debe saber que ni tan siquiera opera un criterio económico -en una economía de mercado la ley de oferta y demanda harían que el asturiano, con el amplio respaldo del alumnado que la escoge libre y voluntariamente, siguiese contemplado en ese catálogo; ni siquiera un criterio de utilidad práctica -porque eso reabriría el pernicioso debate de para qué sirve estudiar humanidades y qué sentido práctico tiene mantener la Filología Clásica y la Románica, carreras que apenas cuentan con una decena de alumnos en los primeros cursos y que en ocasiones únicamente cuenta con un solo alumno matriculado, como ocurre en varias asignaturas, alguna de ella impartida por el señor Pedro Manuel, uno de los instigadores de la propuesta de privarnos del estudio de nuestra lengua.
Yo cursé una asignatura de libre configuración con ese profesor (no llegábamos a diez los matriculados) y supe que a su asignatura de Lingüística Latina que se daba en el ciclo superior sólo iba una alumna. ¿Compensa pagar un sueldo -no precisamente de mileurista- para tan flaco favor, para tan escaso compromiso con la sociedad asturiana?
La sociedad debe saber que en esta desgraciada decisión únicamente operan criterios partidistas y personales, prácticas oscuras de departamentos enfrentados históricamente y que guardan más parecido con el funcionamiento de la Camorra y la Cosa Nostra que con un órgano democrático.
Porque los procedimientos democráticos no han de escudar nunca los menoscabos y logros conseguidos y asentados -¿qué problema hubo en estos años con el asturiano?-, ni vulnerar los derechos de una minoría; porque basta ya de escudarse en procedimientos pseudodemocráticos para que las minorías no vean reconocidos de manera plena sus derechos.
La Universidad se ha consolidado como una especie de aristocracia en la que los árboles genealógicos extienden sus ramas asfixiando el buen funcionamiento. Rasquen y vean la repetición de apellidos y los lazos sanguíneos. Una aristocracia que decide sobre el futuro de un patrimonio común.
La decisión adoptada ha de ser criticada y criticable de la misma manera que lo fue el Gobierno talibán cuando dinamitó el buda de Jehanabad. No nos engañemos: existen muchos modos y maneras de acabar con el patrimonio: negar el acceso a la educación es una de las maneras más efectivas. La creación de ciudadanos con capacidad crítica no se basa en discriminar sin más criterio que el personalista qué se ha de enseñar y qué no, privando a la sociedad del acceso a áreas de conocimiento demandadas y relevantes.
Creo que quedan claros los parecidos de la Universidad de Oviedo con un queso de Cabrales, de La Peral, o un gamonéu rancio, podrido, pestilente y lleno de gusanos; ¿quieren saber la diferencia? Incluso en este estado los quesos asturianos siguen guardando esencia asturiana, porque son de Asturias, pero la Universidad de Oviedo cada vez está más lejos de parecerse a algo asturiano.

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