EL DICCIONARIO SOCIALISTA. Artículu de Pilar Fernández Pardo en Oviedo Diario
Fonte LLONGALENDO
Desde luego, la ministra de igualdad de Zapatero no pudo tener un estreno más descalabrado. Ya comenzaba siendo la responsable de un ministerio con unas funciones muy poco definidas y con un presupuesto ridículo. Su entrada en la “popularidad”, y no precisamente por méritos intelectuales, no se hizo esperar demasiado. Cuando todo el país sufría las consecuencias del paro de los camioneros, gracias en gran parte a la ineficacia e imprevisión del gobierno socialista, la ministra Bibiana Aído demostraba que ella también quiere practicar el entretenimiento preferido de sus compañeros de partido: jugar con las palabras. Y es que los socialistas ya tienen hasta un diccionario propio donde recoger las joyas de su jerga, esa curiosa forma de retorcer y descomponer al idioma español para convertir términos que todos entendemos, y que por eso les resultan peligrosos, en una sucesión de palabras que dicen sin decir. Así un trasvase puede convertirse en una transporte temporal de aguas o la crisis en desaceleración, y toda una larga letanía de vocablos y frases con las que tratan, a veces llegando al ridículo, de ocultar la cada vez más preocupante realidad a la que deben enfrentarse los ciudadanos españoles. Pues es en este escenario en el que la ministra Aído tuvo un “lapsus” lingüístico y empleó la palabra “miembra” en el transcurso de una comparecencia en el Congreso de los Diputados. Cazada en su error se dejó llevar por otro de los rasgos que suelen caracterizar a los representantes socialistas en los últimos tiempos: la soberbia. Para justificar lo injustificable, comenzó a manejar alegremente unos supuestos usos lingüísticos propios del continente americano, que la RAE desmintió. Y con esto fue precisamente la Real Academia Española la que se colocó en el punto de mira de la ministra Aído. La docta miembro (“miembra”) del gobierno se dispuso entonces a corregir a la institución que fija nuestro idioma y sugirió, con no muy buenas formas, por cierto, que el Diccionario de la RAE incorporase “miembra”. ¿El motivo?, evidentemente porque lo decía ella. Y la coartada filológica, pues que en dicho diccionario hay “determinados anglicismos y vocablos como guay o fistro”. Siempre es previsible la tentación populista en los dirigentes del PSOE, pero llegar al extremo de convertir al conocido humorista Chiquito de la Calzada en académico de la lengua suena a disparatado. Porque “fistro” no figura en el Diccionario de la RAE, aunque sí tiene uso en la calle; bastante más que “miembra”, que no tienen ninguno a no ser en el ministerio de igualdad. Cómo no, la ministra Aído ha respondido a las más que lógicas críticas a su incontinencia verbal con el típico recurso a la acusación de “machistas” a todo aquel o aquella que osara contrariar su opinión. Pero este tema no tiene que ver nada con el machismo. Flaco favor hace a la igualdad Bibiana Aído mezclando las justas reivindicaciones que planteamos las mujeres españolas con sus frivolidades de salón, por más que este salón se sitúe en un edificio de la madrileña Carrera de San Jerónimo. Hasta el propio Alfonso Guerra, del que no se puede decir que sea un indocumentado, dio un toque a la señora ministra recordándole que es un “error gravísimo” pretender “darle la vuelta a la lengua”. Y sobre todo le dijo que si una elite quiere imponer a la sociedad “miembra”, entonces está perdiendo el tiempo y haciéndoselo perder a los demás. Si un socialista con tantos años de trayectoria tiene que llamar al orden a una ministra de su partido, y por una cuestión como ésta, es que los españoles no estamos en buenas manos, que la gestión de los asuntos realmente importantes para la gente, para las familias, es responsabilidad de un gobierno superficial que está a todo menos a lo que le toca. Y mientras esto sucede, la ministra Aído no emplea en el currículo localizado en su blog personal el término “miembra”; ni una sola vez. La ministra ha sido “miembro” de comités y candidaturas del PSOE, pero nunca “miembra”. Cómo no, la ministra Aído, al igual que muchos dirigentes de su partido, no tiene en su diccionario socialista la palabra “coherencia”, básicamente porque desconoce su significado.

Esbilla
del.icio.us


Artículu de Xuan Xosé Sánchez Vicente en
Publicao en

