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Estaya: ARTÍCULOS

Dos formas de colonización

circululliberal 03/02/2010 @ 17:47

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En Bolivia hay un 55% de amerindios y un 31% de mestizos, de sangre india y española

LA GACETA. Santiago Velo de Antelo

Tras la repercusión de la columna de la pasada semana titulada “Mexica”, donde se analizaba la cruel realidad de la América precolombina, me veo obligado a dar datos que validen la labor colonizadora y evangelizadora de los españoles en América.

Hoy, más de 500 años después del descubrimiento, hay en Bolivia un 55% de amerindios y un 31% de mestizos, descendientes de la mezcla de sangre india y española. En Ecuador, un 52% son quechuas y un 40% mestizos; es decir, el 92 % de la población tiene sangre india. En Guatemala, el 45% son de origen maya y otro 45% mestiza.

En Perú, el 45% son quechuas y aymaras, con un 37% de mestizos. En países como Honduras, Nicaragua o Panamá, más del 90% de la población es mestiza. Sólo en Colombia hay identificados 87 pueblos indígenas que hablan 64 idiomas. Y en México, aún el 30% son amerindios descendientes de aztecas y mayas y el 60% mestizos.

Incluso en países de masiva inmigración europea durante los siglos XIX y XX como Chile, cuenta con más de 600.000 mapuches y en Argentina se calcula que hay hasta cuatro millones. ¿Dónde está la aniquilación de la población indígena como pretende hacernos creer la leyenda negra? Veamos ahora cuál es la situación en EE UU, país donde los anglosajones intervinieron en su colonización.

Pues resulta que es el país de todo el continente americano, norte, centro y sur, con menor porcentaje de población indígena. De hecho, son porcentajes casi irrisorios de poblaciones que viven en reservas y donde el turista puede acudir como si lo hiciera al zoo.

No llega ni al 1%, con sólo un 0,5% de mestizos. Esto sí que fue una aniquilación de una raza que por ley tenía prohibido mezclarse con la nativa. Bajo la apariencia legal de “naciones domésticas independientes” eran masacradas las tribus nativas. Los apaches, sioux, navajos o comanches pasaban a sobrevivir en míseras reservas para turistas.

GOLPEAR AL HERRERO / Sobre la destitución de Pepe el Ferreiro

circululliberal 03/02/2010 @ 09:28

LNE. ANTONIO OCHOA

Desde que echaron a Pepe el Ferreiro de su museo, muchos comentaristas han manifestado su sorpresa y lo han calificado de absurdo, escandaloso, caciquil y muchos otros términos que no citaré, pero que suscribo en su práctica totalidad. Ahora, pasado un poco de tiempo, prefiero exponer una serie de dudas y reflexiones que, tras la primera perplejidad e indignación, han ido apareciendo en mi mente. Porque, como en todo asunto poco claro, habría que preguntarse por los motivos de los distintos implicados. ¿Cui prodest? ¿A quién beneficia?

Imagino que Pepe no le cae bien a la consejera de Cultura. Alguien que es rojo de verdad (y hasta republicano) y que trabaja por la cultura verdad, la cultura popular, tiene que caer fatal a todos esos mandamases, rojos de boquita (rojos de la jet), que gastan millones en «cultura» de diseño para la élite. Pero despedirlo ahora y de esta manera es de una torpeza política mayúscula. No habría muchas maneras más seguras de ofender a los habitantes de esta zona, que se sienten orgullosos (con razón) de Pepe y de su museo. Y esta metedura de pata, en un año preelectoral, supone una sangría de votos que cualquiera que tenga intención de ganar no puede permitirse. Una sangría, por cierto, que debe sumarse a las causadas por otras meteduras de pata como el plan sanitario, los plazos de la autovía y muchas más. Tal parece que quisieran que perdiera su partido. ¿Sabrán ya seguro que no van a repetir? ¿Estarán boicoteando la candidatura de Javier Fernández? ¿Tampoco repetirá el alcalde de Grandas?

Más sencillo es explicar la actitud de sus socios de gobierno. A estas alturas, todos sabemos que el punto único del pacto es el reparto de nóminas, prebendas y chollos. Mientras cobren, lo de las políticas sociales y ambientales tiene arreglo. IU es una subcontrata del PSOE. Pueden fanfarronear y despotricar un poco en los chigres, pero cuando Tini dice «rana», ellos saltan. El arecismo cuenta con mucho más apoyo en la ejecutiva asturiana de IU que en la del PSOE. Por eso, sería deseable que los parlamentarios de IU que se acerquen a expresarle su solidaridad a Pepe lo hagan con un beso. Es la manera tradicional de vender a alguien. O podrían presentar una moción de censura contra la Consejera. Seguro que la ganarían, pero apuesto a que no darán ese paso ni apoyarán al PP si lo hace.

No me sorprendió el representante de Cajastur. No esperaba que se abstuviera ni, menos, que votara en contra de la Consejera. Las cajas son meros apéndices de los partidos. Protestan cuando las acusan de usar el dinero de los ciudadanos para financiar intereses políticos, pero cuando llega el caso de decidirse entre unos y otros está muy claro a quién apoyan. Y tampoco me asombra la mezquina actitud del nuevo director del museo. Sólo me choca que se haya negado a decir si tiene o no el carné del PSOE, como si le avergonzara. No imaginaba que le quedaran tantos escrúpulos.

El único que sale reforzado de todo este enredo es Pepe el Ferreiro. Como a esos futbolistas que, después de un gran partido, cambian dos minutos antes del final, Pepe, gracias a la torpeza de sus enemigos, sale ahora entre la ovación del público sin esperar a la jubilación. Lo han puesto bajo los focos y permitido que la gente apreciara la grandeza de lo que ha levantado con su esfuerzo. Nadie le podrá quitar nunca eso. ¡Enhorabuena, Pepe!

(Sobre Pepe El Ferreiro) La aventura que no pudo concluir

circululliberal 02/02/2010 @ 14:00

 Pepe el Ferreiro, en la taberna del Museo de Grandas de Salime.

LNE. Pepe el Ferreiro fue un visionario que diseñó un museo a la altura de los que se estaban creando en Europa l Su empeño fue reunir una colección de objetos en desuso con los que devolver a sus vecinos el orgullo de pertenecer a una comunidad rural

Oviedo, M. S. MARQUÉS

«A Conseyería de Cultura amañóu a casa del cura y el Museo de Grandas empeza a ter algo de xeito, aunque lle falte muito pa ser como os museos vivos de calquer país de Europa». Así, en ese astur-gallego que se habla en el occidente asturiano expresaba, en 1989, Pepe el Ferreiro lo que sería su obsesión como creador y dinamizador del Museo Etnográfico de Grandas de Salime: Conseguir poner en marcha un museo vivo.

Cuando José Naveiras inició en los años setenta la aventura de recuperar y reunir útiles y aperos de la vida tradicional de su comarca, lo hizo no por el mero hecho de coleccionar una serie de materiales en vías de desaparición, sino con una idea que tenía mucho que ver con su recuperación y restauración, y con la posibilidad de estudiar la manera de construirlos y aprender a utilizarlos. Salvar del olvido definitivo por medio de su uso los muchos materiales utilizados en el aprovechamiento de los recursos naturales era la antorcha que guió durante todos estos años la idea de museo que el Ferreiro siempre tuvo en la cabeza.

No era una idea descabellada, pues hace años que viene funcionando en países europeos que han sabido desarrollar instalaciones museísticas que dan cabida a los distintos oficios tradicionales y llegan incluso a integrar en sus espacios al aire libre la actividad del campo. Son lo que se conoce por museos vivos, «que reproducen a la vista del público los procesos artesanales y las labores agrícolas, llegando en ocasiones a comercializar productos elaborados en las propias instalaciones de la exposición».

Ese era el museo que Pepe el Ferreiro siempre quiso tener. Y lo logró en parte gracias a su tenacidad e inteligencia. Durante casi cuarenta años buscó lo que sus antiguos propietarios llamaron trastos viejos, los recuperó, restauró y les devolvió la vida. En el Museo de Grandas se dieron cursos de telar y se ofreció al visitante el trabajo directo de «galocheiros», «torneiros» y «ferreiros», entre otros oficios. Allí, Benigno Naveiras (su padre) atendió la fragua; María de Fonteta recuperó el hilado manual con fuso y rueca e hizo manteca y escarpines con cinco agujas; Remedis de Paradela se encargó del telar en el que realizó docenas de colchas de distintas modalidades. Tino de Fonteta tejió cestos y Manuel de Barcia aportó la harina con la que en el museo se coció en más de una ocasión el pan.

Pero esto fue sólo el principio. Allí también se hizo vino, orujo, se realizó el amagüesto, se cultivaron las huertas, se hizo la «mallega», es decir, se separó la paja del grano de la forma más tradicional, se preparó la matanza del cerdo y se atendió la apicultura. Todas estas actividades fueron incrementándose con la representación de otros oficios en sus propias dependencias. Es espléndido el taller del zapatero, la escuela, la sastrería, la barbería, la tienda, el bar... todo un catálogo representativo de las distintas actividades necesarias para la economía de subsistencia que primaba en la sociedad rural.

El Museo Etnográfico de Grandas de Salime inició su existencia en 1984 instalándose en los bajos del Ayuntamiento, que pronto quedaron pequeños para los muchos aperos que el Ferreiro fue reuniendo. El traslado para la actual ubicación, la antigua casa rectoral, se consiguió en 1989, tras restaurar el edificio que se encontraba en un estado lamentable. Con algunas modificaciones, la casa se convirtió en el núcleo perfecto para lo que habría de ir creciendo con los años. A sus viejos muros se incorporaron nuevos materiales como el dintel del portón de entrada al corral y el arco de medio punto del cabanón, que fueron sacados de la villa de Salime, sumergida bajo el embalse desde 1953.

La rectoral responde plenamente a los criterios de la arquitectura popular. Cuenta con una lareira, donde en su momento se realizaban la mayoría de las actividades domésticas. Tiene tres partes bien delimitadas: zaguán, lareira y forno, que en el museo están bien representadas con todos los utensilios habituales. Otro lugar privilegiado de la casa es la sala de la industria textil, donde se exponen todos los útiles empleados en las distintas fases de preparación y elaboración del lino y la lana, con el que hilaban manualmente todas las mujeres de la zona. También hay tornos de filar, inventados en la Edad Media, con los que se hilaba más rápido pero que nunca se generalizaron en el campo asturiano.

La escuela está extraordinariamente bien representada en el museo por un aula escolar completa procedente de Pesoz. En ella los viejos pupitres, mapas y pizarras, fotografías de los alumnos y materiales de escritura dan vida a un pasado lejano. Recorrer el Museo de Grandas es retrocede al menos un siglo en el tiempo. Así se aprecia al penetrar en la sala, una estancia destinada solo a comidas de días de fiesta y a ceremonias de carácter social.

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Al otro lado de la sala, el museo muestra lo que se conoce como «el cuartín» donde hay una cama de «relleira» con colchón de hojas de maíz, sábanas de lino y colcha. Al lado una mesita de noche y a los pies, el baúl donde se guardan las ropas de vestir y de cama. También se conserva una pequeña cuna de madera. La bodega era otro espacio imprescindible en la casa campesina y como tal no podía faltar en el museo. Se encontraba siempre en la planta baja y solía tener un suelo de tierra, que mantiene mejor el ambiente fresco para la conservación de los alimentos.

En la bodega hay un largar y una prensa para la uva. En ellos más de una vez se ha hecho el vino que el Ferreiro daba a probar a algunos visitantes en el propio «cacho», cuenco de madera típico de la zona. El vino se guardaba en las cubas que también se encontraban en ese espacio junto a las alquitaras para conservar el orujo.

Son infinitos los objetos que Naveiras consiguió reunir en estos años. Materiales que van desde la forja del ferrero hasta las cajas de cerillas o de galletas que se conservan en la reproducción de una taberna típica. Este local, mezcla de bar-tienda, fue uno de los grandes aciertos de la instalación, por su genuina semejanza con los originales y sus completísimos contenidos.

Pero no es menor el interés del taller del carpintero con un despliegue amplísimo de herramientas con las que construían desde el mobiliario doméstico hasta las ruedas de carro, ni el equipo de tornería donde se fabricaban los recipientes de madera, que formaban la vajilla campesina. Todo lo que el visitante pueda imaginar sobre los modos de vida de las sociedades rurales lo encontrará en el Museo de Grandas. Allí la mayoría de las piezas han sido donadas por los vecinos que, tras el empeño de Pepe el Ferreiro, hicieron suyo el proyecto que ahora ha quedado huérfano con la destitución de su creador.

Los utensilios y otras piezas reunidas proceden no sólo del concejo de Grandas de Salime. También han llegado de Pesoz, Allande, los tres Oscos y de los concejos gallegos de Fonsagrada y Negueira de Muñiz. También se exponen materiales de otras regiones de la península Ibérica y de Europa con el fin de mostrar la diversidad en aspectos como el calzado de madera, del que se conserva una extraordinaria colección.

El museo está integrado en la actualidad por varios espacios, entre los que figuran el corral, el cabanón (cobertizo), el corredor que une el cabanón y la casa, el abeirugo (tendejón), el hórreo y la panera. A ellos se suma la casa del molinero y el molino. Después de distintas obras para solucionar el problema del agua para moler, Naveiras consiguió poner en marcha aquel viejo ingenio que llevaba décadas sin funcionar.

Pepe el Ferreiro reunió miles de objetos curiosos y en desuso y les volvió a dar vida. Con ellos recuperó la historia de sus antepasados y puso una comarca olvidada en la cima de la actividad cultural. Naveiras devolvió a sus vecinos el orgullo de pertenecer a una sociedad rural y les concienció de su valía.

(Sobre Pepe El Ferreiro) Decapitar

circululliberal 01/02/2010 @ 19:14

Pepe Monteserín

Ana Bolena, segunda mujer de Enrique VIII, después de que su esposo la condenara a muerte, acusada de adulterio, incesto y traición, dijo: “El rey me hizo marquesa, siendo plebeya, luego me hizo reina y ahora me quiere hacer santa, porque muero inocente”. Pidió no ser decapitada por hacha sino por espada y como el verdugo de la Torre de Londres no era muy ducho en esta modalidad se hizo venir a uno de París; cuando arribó, Ana se interesó por su pericia y el alcaide le dijo: “No se conocen quejas”. Y, en verdad, fue tan considerado que cuando la reina esperaba su ejecución, arrodillada, dijo él: “¿Dónde está mi espada?”, para que su clienta se relajara unos segundos, pero la espada ya estaba en camino hacia su cuello. “La Reina sans tête”, dijo ella poco antes. ¿Qué queréis? A mi toda esta historia me recuerda a Pepe el Ferreiro, aunque no se llame Ana.

Qué tendrá que ver la destitución de Pepe el Ferreiro col procesu a Txomín Goñi y con Cabueñes y les ofenses a Paco Cadórniga

circululliberal 01/02/2010 @ 18:02

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Nel blogue de la Plataforma Ciudadana contra el Muro de Cabueñes

Xelu Neira. Tuvimos la ocasión de visitar recientemente'l Muséu Etnográficu de Grandas de Salime, el pasáu 24 d'ochobre de 2009, na excursión que organizó l'Asociación de Vecinos de Cabueñes -La Pontica.
Na foto vése la presidenta, Ana García escuchando les esplicaciones que nos diba dando'l so promotor, fundador y director dende siempre, Pepe el Ferreiro.
Víase que yera un namoráu del so trabayu, disfrutaba enseñándonos aquellos tesoros milagrosamente rescataos por él del escaézu y transmitíanos el so apasionamientu contaxosu.

Güei Pepe el Ferreiro ta fulminantemente destituyíu en sin que se diera una esplicación afayaíza de los motivos. Al contrariu, les dos persones con más autoridá científica y moral del consorciu que xestionaba'l muséu, los catedráticos de la Universidá d'Uviéu, Alfonso Fernández Canteli y Gonzálo Morís, mostráronse indignáos pola arbitrariedá d'esi despidu improcedente ya indecente. Y miles de persones y organizaciones cíviques dexaron constancia del so sentir frente a la inxusticia onde y como pudieron, en Grandas, n’Uviéu y por internet.

En cualquier otru llugar del mundu Pepe el Ferreiro sería oxetu de multitú d'homenaxes. Tendría una cai o una plaza col so nome nel pueblu que él supo poner nel mapa, el muséu que llevantó de la nada llevaría tamién una placa conmemorativa, el so bustu'n piedra o bronce, un monumentu, y ya nun habría sitiu nes vitrines pa tantos reconocimientos y medalles como merez.
Pero’n llugar de nomálu presidente vitaliciu d'honor, dan-y la patada, a dos años de la xubilación, y onde más-y duel, piesllando-y les puertes al so propiu llar, qu'eso yera pa él esti muséu.

Evidentemente eso diz mui poco de la calidá humana de los responsables, y de la dignidá de la persona que acepta’l cargu n'eses condiciones pa sustituílu, mas nun corresponde a naide xulgar la catadura ética y moral de les persones, sos motivos ya intereses tendrán pa ser como son.
Pero sí que podemos albidrar el verdaderu interés pola cultura y por Asturies en xeneral de los responables políticos de la Federación Socialista Asturiana (PSOE). Porque esta forma del so facer nun ye un fechu aisláu. Ye una confirmación.

Al otru lláu d'Asturies, otru home, mayor tamién, Txomín Goñi, ye procesáu por lluchar cívicamente escontra la especulación y el destrozu de Llanes. Vése obligáu a facer una güelga fame pa defendése de les “terribles” acusaciones de llevar una camiseta cola lleenda 'La Talá ilegal' nel plenu municipal. Lleenda que además de nun ofender nin dir contra naide, demostróse cierta polos tribunales.

Y nel centru aténtase en sin escrúpulu contra'l monumentu de referencia de Xixón, La Llaboral, asólase'l verde axardináu del so entornu inmediatu con enormes aparcamientos de superficie, llevántense tallerones industriales apegáos y pretende edificáse alredor, si los vecinos y amigos de Cabueñes nun son a evitalo, una auténtica Ciudá Satélite, a cinco kilómetros del cascu urbanu.
Y cuando otru home, mayor y respetable tamién, el doctor Paco Cadórniga, s'atreve a denunciar los posibles pelotazos urbanísticos y el mangoneo qu'arrodia la operación, ye recibíu poles másimes autoridáes con ninguneo, despreciu, insultos de 'mal ciudadanu' y portazu nel focicu.

Lo mesmo pasa nes excavaciones de La Carisa, n’Asturies montañosa del sur, na Sierra de Carondio,nel abandonu del Muséu Arqueolóxicu, nel despreciu pa col nuestru prerrománicu. Lo de Pepe el Ferreiro ta claro que nun vien motivao por “diferencies personales coles autoridaes llocales”, nin por “descuidos menores na xestión”. La orden vien de más arriba y obedéz a un plan. Nun-yos basta a los nuestros “representantes ” con tener abandonáu’l patrimoniu asturianu, hai que destruílu dafechu. Y cualquier Pepe el Ferreiro, Txomín o Paco que s’atreva dir escontra esi “orden natural de les coses” será espelleyáu, coráu ya incineráu públicamente. Como los herexes de la época feudal, o meyor, como los gochos na matanza tradicional, nuna duerna del muséu de Grandas precísamente.

Vaya dende equí’l mio pequeñu homenaxe a Don José Naveiras Escanlar, Pepe el Ferreiro, y a tolos que como él son quien a seguir de pie y trabayando a pesar de los pesares. Que sepan que por más que sientan como si’l so esfuerzu d’años argayara y fuera inútil, nun ye asina, quedarános el so llabor y exemplu por siempre.
Gracies Pepe.

L’arzobispu ya’l ferreru

circululliberal 01/02/2010 @ 14:00

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David M Rivas.

Esta selmana cabera de xineru tráxomos dos noticies abondo desemeyaes y que, si nun fora por una retafila circunstancies, enxamás se podríen interrellacionar. D’un lláu, el “curiae cancellario” dio fe de que xubía a la seo de la “sancta ovetensis” el franciscanu Jesús Sanz. D’otru lláu, la conseyera Mercedes Álvarez dio orde de cesar a Naveiras, Pepe’l Ferreiro, como director del muséu de Grandas de Salime. Dos frases mos dexen estos dos personaxes tan estremaos seguramente y nel mesmu día, sábado trenta. D’una banda la de “Santina de Cuadonga, ayúdamos nel camín pa llegar al to fíu”, de la otra “soi anárquicu y cuéstame aceptar el mandu”.
Nun conozo a dengún de los dos homes de los que falo, anque al ferreru-director tratelu dalguna qu’otra vegada, cuando visité’l muséu de Grandas. Nun foran más que dos o tres frases de cortesía o un par d’entrugues sobro cualisquier cosa que me llamare l’atención. Ye más, si voi un poco al fondu les custiones más importantes, los dos tan abondo lloñe de les coses que yo defiendo. Nun soi católicu y teo un puntín enforma esporpolláu d’anticlericalismu, lo que me distancia muncho d’un señor de la ilesia. Y tampoco soi d’Izquierda Unida –grupu col que, al paecer, s’identifica más Naveiras, si ye que nun ta afiliáu a ello- a la mesma vegada que discrepé d’elli cuando’l conflictu llingüísticu que, al rodiu la fala de pente l’Eo ya’l Navia, provocaron con tanta artificiosidá los filólogos del gabinete gubernamental. Pepe’l Ferreiro defendió entóncenes unes posiciones que pa mín yeran talamente galleguistes. Pero nun tamos aldericando agora sobro la ilesia nin sobro la fala’l “far west” asturianu, sinon d’otra cosa.
Pepe’l Ferreiro dizse anárquicu. Eso diz también el gobiernu Areces-Iglesias. ¿Tan d’alcuerdu?, non. El gobiernu socialcomunista, fiel siguidor de los padres fundadores de los sos partíos respectivos, faen sinónimos a les pallabres “anárquicu” y “caóticu”. Lo que seguramente ye’l ferreru ye caóticu, desordenáu y atrabiliariu. Pero elli sabe mui bien la diferencia pente los dos conceptos cuando amete a lo de ser “anárquicu” que-y esmolez muncho aceptar el mandu. Ya equí ta’l problema: nun importa muncho que lleve mal los papeles –colo poco que cobraba podíen habé-y puesto un aidante pa que los llevare-, lo qu’importa ye que nun se plegaba al réximen prácticamente totalitariu impuestu pol PSOE y calteníu pola esquierda plural d’Izquierda Unida, el Bloque por Asturies y Los Verdes. Ya esto ye mui necesario repetilo: el socialista Álvarez Areces nun esfarrapó Asturies nestos últimos años en solitario sinon a comuña col comunista Jesús Iglesias, el nacionalista Rafael Palacios y l’ecoloxista Nacho González. Por cierto, que nunca pensare yo escribir asina d’estes tendencies polítiques, a lo menos de les dos últimes, que tan cercanes me son.
Lo de Pepe’l Ferreiro ye d’una sevicia ya una crueldá intolerables. A menos de dos años de la so xubilación, el réxime amuesa la so cara más dañina, la cara sectaria y rastriega qu’enxamás escondiera, esa cara que tanto-y paez gustar a cuasi la metada los asturianos y a munchos “asturianistes” de la cultura o de la cultureta. Y, pa encima, ponen al frente a un segovianu que, polo visto, fala mui bien el catalán –cosa mui útil en Grandas de Salime-, y a lo que paez recomendáu pola “romana” Carmen Ochoa, a la que los “celtes” del so conceyu conocen como La Pataca.
Tampoco sé quien ye’l nuevu director del muséu de Grandas. Nun teo’l gustu de conocelu. Pero qu’un cargu públicu diga nun periódicu, a entruga d’una periodista, que ser o non del PSOE ye custión privao y comparalo, como fixo, cola creencia relixosa, diz bastantina. Primero diz que, cuasi con seguridá, ye militante’l PSOE. Y segundo, entá peor, considera que la militancia nun partíu –nel PSOE concretamente- ta al altor de la relixón, de les más fonderes convicciones, de la idega de Dios. Al marxe de semeyante patochada, propia de subcultures, hai un despreciu total a la ciudadanía: conocer la filiación política, como conocer el patrimonio personal ya empresarial, sí ye importante cuando tamos falando de responsables nomaos pol poder políticu. Un funcionariu, un trabayador o un empresariu nun tien porqué falar de les sos preferencies partidistes, pero una persona nomada a déu por un órgano políticu sí, especialmente cuando ye un periodista quien-y lo entruga.
Y del ferreru al arzobispu. La verdá ye que’l fechu de que’l ciudadanu Jesús Sanz falare n’asturiano na nuesa catedral na so primer misa, nun ye pa palmiar a los cielos, pero tien la so importancia. Gustenmos o non los cures o la ilesia hai una montonera ciudadanos, compatriotes de nueso, que tienen na curia y na xerarquía católica unos referentes morales d’autoridá. A esti respectu, nun ta demás remembrar que, cuando un tal Osoro ultraxó la memoria’l xesuita Fierro-Botas nel so mesmu funeral –ya yo taba presente ellí, nel mio colexu d’infancia y adolescencia-, tolos asturianos de bien –católicos, ateos, lluteranos y mediopensionistes- punxeran el glayíu en cielu. Pos el sábadu, delantre les mesmes ñárigues d’esi tal Osoro, Jesús Sanz faló n’asturiano.
Pero ye que la xente que taba nel templu rompiera a aplaudir cuando sintiera la so llingua de boca d’un arzobispu. Y nun creo yo que’l públicu presente fore precisamente d’Andecha Astur, de la UNA o de la Xunta pola Defensa la Llingua. Yera un públicu seguramente conservador, católico na so mayor parte y con bona presencia de la clerecía.
Nun sé que fairá esti arzobispu nos tiempos vinientes pero, a lo menos y pa entamar, yá amosó respetu o, cuando menos, intelixencia y saber tar. Fixo nun minutu lo qu’un tal Osoro nun fixo n’años. Y l’aplausu de los presentes, pente los que’l más “nacionalista” sedría’l conceyal Felechosa, dizmos a les clares que la llingua non sólo ye padremoñu de tóos, sinon que, cuando una persona d’importancia –ya un arzobispu ye importante relixosa y civilmente- la emplega, la xente ponse arguyoso y agradecío.
Un ferreru ya un arzobispu, xunta les reacciones populares que provocaron coles sos incidencies, úfrenmos una bona llección.

(Sobre Pepe El Ferreiro) ¡Haxa salú!

circululliberal 01/02/2010 @ 12:00

Elogio a la labor de Pepe el Ferreiro
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LNE. IGNACIO ABELLA Escritor y naturalista

Hay cosas que no pueden comprarse ni robarse. Es cierto que en términos legales se puede dar un golpe de mano para hacerse con el control de un museo, como el que Pepe el Ferreiro lleva construyendo toda una vida, con la excusa de que no gestionaba adecuadamente los trámites burocráticos. Pero cada una de sus piezas tiene detrás un apretón de manos de alguien que confió a Pepe, mirándole a los ojos como quien confía un tesoro o un secreto, aquel objeto que tenía detrás toda una historia familiar.

Tomar el control de este museo defenestrando o depurando a su creador demuestra que no se ha entendido un ápice de lo que se guardaba en él. Es como si por una triquiñuela legal alguien hubiera podido realizar la gran hazaña de echar a Picasso de su taller quedándose con toda su obra. Y lo más necio es que en su mezquindad ese alguien, persona, institución o entidad, imaginara poder gestionar mejor ese patrimonio, sin entender que había destruido quizá para siempre la labor de un genio, un proceso vivo que no termina hasta la muerte del creador.

Pepe el Ferreiro no es un artista, pero a lo largo de su vida ha reunido un patrimonio material que resulta inseparable de la memoria, de la historia y del alma de todas y cada una de las piezas. Algunos sólo pueden entenderlo como una simple colección, que se numera, inventaría y conserva evitando la carcoma. Pero quienes entienden de verdad el valor del patrimonio etnográfico saben que cada una de esas valiosas piezas tuvo también una procedencia, una forma de uso y hasta una evolución en el orden de un museo que hasta ayer mismo estaba vivo.

Hoy es preciso entonar un réquiem por el Museo de Grandas y esperar la próxima depuración de los responsables de instituciones que carecen del carné adecuado o se atreven a pensar libremente.

El atentado contra la diversidad de pensamiento y obra que refleja este triste suceso es preocupante porque marca un nuevo hito en la visión totalitaria y fundamentalista de los próceres de esta región.

Todos teníamos una duda, una cita, una visita pendiente en aquel espacio incomparable. Desgraciadamente, hoy el Museo de Grandas se nos antoja vacío, como si hubieran arrasado todas las salas y saqueado todos sus fondos. Ya no está Pepe para explicarnos el dónde, el cómo y el porqué de cada cosa.

Como el propio Pepe diría para despedirse: «¡Haxa salú!, compañeros, que los tiempos vienen muy oscuros».

Ignacio Abella firma este artículo junto a Armando Graña, Ana López Cienfuegos, Paul de Zardaín, José Ramón Herrero Merediz y Manolo Linares.

(Sobre Pepe El Ferreiro) ASTURIAS: Pepe el Ferreiro y su Museo

circululliberal 29/01/2010 @ 21:05

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Blog de José Sobrado García

El clan familiar del gobierno asturiano del PSOE decide expropiar el mejor Museo Etnográfico de España, creado personalmente por Pepe el Ferreiro con sus propios enseres centenarios y los donados por otros asturianos amigos y simpatizantes y que ha servido para promocionar una zona de Asturias.

 

El gobierno viendo el éxito del proyecto, le doró la píldora y creó un Consorcio, le nombró Director del Museo con sueldo de ordenanza y finalmente, a dos años de su jubilación, le cesa en el cargo para nombrar a un miembro del clan con un sueldo mayor y ahora a Pepe el Ferreiro no le dejan ni sacar sus cosas personales del despacho del Museo (¿se quedarán con ellas?).

 

La operación tan bien planificada políticamente, consiste en crear un nuevo CHIRINGUITO para ir “colocando” a los dóciles PESEBREROS del clan y así lograr que los 400.000 euros de superávit que dejó Pepe, desparezcan por arte de magia y el nuevo sistema incontrolado empiece a generar pérdidas, como mandan los cánones.

 

Pepe el Ferreiro es un paisano honrado y honesto que dedicó con mucha ilusión parte de su vida para la creación del Museo y para él un apretón de manos para cerrar un trato tiene más validez que un documento notarial, pero Pepe el Ferreiro no tuvo en cuenta con que gente estaba tratando. Esto es como entrar a jugar al póquer con unos truhanes que te dejan ganar las primeras partidas para luego desvalijarte.

 

Y así se escribe la historia de la partidocracia reinante. El tiempo nos lo confirmará.

(Sobre Pepe El Ferreiro) Rabia y decepción

circululliberal 29/01/2010 @ 18:36

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Blogue de Pablo Folgueira Lombardero.

Rabia y decepción son las palabras que me vienen a la cabeza después de ver lo que ha sucedido en el occidente de Asturias esta semana. Pero vayamos por partes.
Algunos de vosotros me habéis preguntado quién es ese tal Pepe el Ferreiro a cuyo grupo de apoyo en Facebook me uní el otro día y al que mencioné incluso en la respuesta a uno de las felicitaciones de cumpleaños que recibí ayer. Pues bien, José María Naveiras Escanlar, más conocido como "Pepe el Ferreiro", es el creador y, hasta su cese el martes pasado, director del Museo Etnográfico de Grandas de Salime, el mejor museo etnográfico de Asturias, uno de los más importantes del norte de España y un referente a nivel nacional. Además, fue el responsable de la primera intervención en el castro del Chao Samartín, también en Grandas (el primer yacimiento en el que yo excavé). Ahora lo destituyen porque, dicen, la suya fue una gestión "anárquica" del Museo. Lo cual no deja de ser llamativo, sobre todo porque es el único museo de Asturias que terminó 2009 con superávit en sus cuentas.
En este caso no puedo ser objetivo. Me decía una de vosotros ayer que este buen señor es una institución en el occidente de Asturias, y en la conversación salió también el tema de qué se va hacer con todas esas cosas que no fueron donadas al Museo, sino a él a título personal. Id vosotros a saber.
En este caso, repito, no puedo ser objetivo. Porque lo conozco y porque conozco su labor. Podría tirarme el rollo hablándoos de él, pero prefiero deciros cómo lo conocí y qué hizo que ahora esté incondicionalmente de su parte:
En agosto de 2001, un chavalete de veinte años, con segundo de la carrera de Historia recién terminado, llegó a Grandas para excavar en el Chao Samartín. Aconsejado por otros compañeros, antes aún de conocer el yacimiento, dicho chaval se acercó a ver el Museo Etnográfico. En su recreación de un viejo bar-tienda estaba un paisano con boina sirviendo vino a los visitantes (sin cobrarlo, por supuesto) y preguntándoles qué les parecía el pueblo. Cuando ese chaval salió de esa sala, uno de sus acompañantes le preguntó "¿Sabes con quién acabas de hablar? Es el director del Museo".
En agosto de 2004, el mismo chaval estaba excavando en el yacimiento de Grandas, y el director de la excavación le dijo "Vete al Museo a hablar con Pepe, que me tiene que dar unos libros". El chaval fue y el director del Museo, le atendió amablemente, no sin antes preguntarle de dónde era, si era la primera vez que iba a Grandas y si le gustaban el pueblo y el Museo.
En octubre de 2005, nuestro joven, ya con 24 años, fue a las IX Jornadas de Museología, y escuchó, asombrado, que uno de los ponentes citaba como un referente a nivel nacional el Museo Etnográfico de Grandas.
Y en abril de 2006, nuestro amigo volvió a Grandas para realizar el trabajo de campo para su Memoria de Investigación sobre el pueblo, y encontró la necesidad de pedir ayuda al Ferreiro, que, una vez más, le atendió amablemente, contestó a todas sus preguntas, le facilitó una cantidad de información muy superior a la que era necesaria. Y de paso, el chaval se fijó en que en el despacho del Ferreiro había muchos más libros que en los despachos de muchos profesores de la Universidad.
A estas alturas, ya sabéis que ese chaval que sirve de hilo conductor del relato es el historiador y (algo) arqueólogo bajito y de patillas que escribe estas líneas.
Lo dicho: Que siento rabia y estoy decepcionado con la Consejería de Cultura, con la Universidad de Oviedo y con la Caja de Asturias (ah, no, que ahora somos modernos y se llama Cajastur), miembros del consorcio que controlaba el Museo, por su decisión de quitarlo de en medio. Por cierto, os comunico que mucha gente está cerrando sus cuentas en Cajastur en señal de repulsa por este atropello. Yo sólo lo digo...
Y ahora me despido como él lo haría, diciendo, en esa mezcla de gallego y asturiano que se habla en el occidente de Asturias, "Haxa salú".

Bibliografía y enlaces de él, que lo mencionan o que le deben algo:
FOLGUEIRA LOMBARDERO, Pablo: El poblamiento altomedieval en el concejo de Grandas de Salime. Propuesta de investigación y primeras hipótesis, Oviedo, 2006 (Trabajo de Investigación inédito).
FOLGUEIRA LOMBARDERO, Pablo: "
El poblamiento altomedieval en el concejo de Grandas de Salime (Asturias). Un acercamiento desde la Arqueología del Territorio", Arqueoweb, 11, 1 (2009).
LÓPEZ GARCÍA, Joaquín y GRAÑA GARCÍA, Armando: Ferrerías, mazos y fraguas en Asturias. Documentación para el estudio de la industria tradicional del hierro en el occidente de Asturias, Oviedo, Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, 1998.
NAVEIRAS ESCANLAR, José, LÓPEZ ÁLVAREZ, Joaquín y GRAÑA GARCÍA, Armando: Guía del Museo Etnográfico de Grandas de Salime, Grandas de Salime, Museo Etnográfico, 2001.
VILLA VALDÉS, Ángel: El castro de Chao Samartín (Grandas de Salime, Asturias). Guía para su interpretación y visita, Grandas de Salime, Sociedad Arqueológica Profesional, 2005.

Su blog personal.
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EL «ENFANT TERRIBLE» QUE SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA / Pepe el Ferreiro nunca tuvo tanto éxito como ahora ni recibió tantos apoyos y muestras de cariño

circululliberal 29/01/2010 @ 10:50

LNE. MERCEDES S. MARQUÉS

Como una afrenta al propio pueblo se vive en Grandas de Salime la destitución de Pepe el Ferreiro. Para la mayoría de los vecinos, él era el museo; por eso no se entiende un relevo que ven como una traición, como un insulto a toda la comunidad. Grandas de Salime está muy lejos de Oviedo, a pocos kilómetros de la frontera interior de Lugo. Es parte de una comarca que vivió años de olvido y abandono, que soportó el aislamiento callado de duros inviernos y las penosas condiciones de unas vías de comunicación impropias de un país desarrollado. Hasta hace escasos lustros pocos asturianos sabían localizar el territorio grandalés en el mapa y eran muchos menos los osados que, en aquellas condiciones, decidían emprender viaje a una localidad donde la vida parecía detenida en el siglo XIX.

Tierra de ganaderos y agricultores, los cambios comienzan a notarse en Grandas con los albores de la transición española. Junto a los aires nuevos de democracia llegaron también nuevas oportunidades de vida a las que no es ajeno el nombre de José Naveiras, «Pepe el Ferreiro», creador del Museo Etnográfico que iba a cambiar la percepción de Grandas en Asturias. Con tenacidad e inteligencia consiguió concienciar a todo un pueblo de que su pasado, sus modos de vida y sus tradiciones eran parte de un tesoro que había que salvar.

El Ferreiro devolvió a sus vecinos el orgullo de pertenecer a una comunidad rural y ellos le abrieron las puertas de sus casas, hórreos y desvanes para recuperar aquellos «trastos viejos», hoy convertidos en piezas de museo que visitan miles de personas. Por eso, por servir de altavoz para una cultura que desaparece, el museo es para toda la comarca mucho más que un contenedor de piezas, es lo que queda de la vida de sus antepasados y lo que les ha dado nombre, un legado que Pepe el Ferreiro, por encima de miradas incrédulas, supo reunir, conservar y mimar. Grandas recuerda y valora ahora más que nunca sus andanzas, su entrega y hasta sus privaciones. Les cuesta digerir lo que está viviendo uno de sus vecinos más destacados y no esconden las lágrimas por lo que creen «un ensañamiento injusto» ante el que no desaprovechan la oportunidad de mostrar su rechazo ni de aplaudir la tenacidad con que afrontó un proyecto por el que muchos lo tildaron de «tolo» (loco).

Para Grandas de Salime la expulsión del Ferreiro es una ofensa, un agravio a todo un pueblo, porque como en Fuenteovejuna, en Grandas, aun con excepciones, están todos con Pepe. Saben que no es un hombre fácil, que tiene reacciones airadas y que se doblega mal a las exigencias administrativas, pero por encima de esos pormenores admiran su empeño y su capacidad y sobre todo no entienden el pago que se le está dando por la obra de toda su vida. El Ferreiro nunca tuvo tanto éxito ni recibió tantos apoyos y muestras de cariño como ahora. Con una decisión poco afortunada han conseguido que deje de ser el «enfant terrible», el «tolo» que rebusca en los desvanes, para convertirlo en toda una leyenda.